POR PRINCIPIO Y COMPORTAMIENTO LA DERECHA ES APÁTRIDA
Se dice con justeza que la colonización del continente americano, tuvo éxito porque los europeos supieron aprovechar las contradicciones de los nativos, lo mismo que las ambiciones y el sometimiento de grupos, que apoyaron e incluso agredieron a sus vecinos, en clara convivencia con el extranjero, que lo único que pretendía era convertirse en amo y señor absoluto del Nuevo Mundo.
Después de la independencia de Europa, principalmente España y Portugal, Latinoamérica paso tristemente de la influencia allende el Atlántico a luchar contra la influencia neo-colonial en el propio continente, proyectada por los Estados Unidos de América desde 1823, conocida como la doctrina Monroe que se sintetiza en la frase “América para los americanos”; que en la practica era una advertencia del naciente imperio, a Europa, sobre quien ejercería la hegemonía en el continente, habida cuenta de un nuevo reparto imperial del mundo.
Igual que lo hicieran los europeos en la época de la conquista y la colonia, los Estados Unidos, se han valido siempre de sectores que en cada nación latinoamericana ven que al estar bajo la férula estadounidense les brinda a ellos particularmente privilegios y enriquecimiento. Estos grupos invariablemente han estado también alimentados por ideologías de derecha que comparten con partidos políticos en sus países, en donde con apoyo made in USA perpetuaron dictaduras o desbarataron por la fuerza los intentos patrióticos y nacionalistas por cambiar el rumbo de la historia a favor de sus propios pueblos, durante todo el siglo XX. La única excepción de esta regla ha sido Cuba, que acaba de cumplir 51 años de revolución e independencia victoriosa.
A pesar de la sucesión de gobiernos y dictaduras de derecha en todo el continente con apoyo de todo tipo “made in USA”, los movimientos populares han desarrollado verdaderas páginas de lucha y heroísmo durante todo el siglo pasado; pero es a finales de este, que la oleada continental por la lucha contra las dictaduras y la instauración de verdaderas democracias, ha puesto en “jaque”, no solo el dominio de gobiernos de derecha; sino también la influencia y tutela de la injerencia Estadounidense en todo el continente.
Esto naturalmente he hecho replantearse a los Estados Unidos su estrategia continental y desde la era Bush y hoy con Obama, la Casa Blanca, reorienta sus relaciones con el continente, en donde “mas zanahoria sin olvidar el garrote” con la combinación de lo regional con lo bilateral marca la política con cada uno de los países y sus gobiernos.
Concretamente en Centro y Sur América los intentos de uniformar toda la región con tratados comerciales como el Área de Libre Comercio de las Américas (ALCA), enfrentó el rechazo de gobiernos de izquierda que aunque con diferentes matices y posturas lo vieron como un intento más de sometimiento económico.
En contra partida gobiernos y partidos de derecha de la región, se apresuraron a aprobar tratados bilaterales con iguales propósitos, que a pocos años de aprobados ya han dejado sentir sus perniciosas consecuencias en rubros como la agricultura y la defensa de nuestros recursos naturales ante las apetencias de las transnacionales y la tolerancia de la derecha política del continente.
Como respuesta latinoamericana, surge la iniciativa de la Republica Bolivariana de Venezuela y Cuba, con Alternativa Bolivariana para América (ALBA), un proyecto de integración regional basado en la cooperación y la solidaridad con independencia política, al cual se adhieren Bolivia, Ecuador, Nicaragua y las repúblicas caribeñas de Antigua y Barbuda, Dominica y San Vicente y las Granadinas. Además Honduras se adhiere también el 10 de octubre del 2008.
En síntesis en Latinoamérica hay hoy claramente las opciones de dependencia e independencia; la primera regentada por los Estados Unidos y aceptada sin condiciones por la derecha latinoamericana. La segunda liderada por el movimiento de los países del ALBA, así como otros gobiernos también de izquierda como Brasil o Argentina.
Los instrumentos que Estados Unidos y la derecha continental utilizan para sus propósitos, van desde el huso de la maquinaria mediática, la expansión militar e incluso el retorno de los golpes de estado tal como sucedió con Honduras.
La guerra mediática tiene como centro, la propaganda contra el presidente venezolano Hugo Chávez, a quien demonizan para justificar y camuflar su entreguismo apátrida alineándose con el neocolonialismo USA.
Otra pieza en la estrategia USA es Álvaro Uribe, que con el Plan Colombia ha convertido a su país en la punta de lanza de las posibles agresiones militares de Estados Unidos a Latinoamérica, permitiendo la instalación de siete bases con soldados y equipo USA. Por la misma vía trajina el actual presidente Panameño Ricardo Martinelli quien no solo ha vuelto a abrir bases militares a los Estados Unidos, sino que para complacencia de los sectores mas retrógrados de Panamá rompe unilateralmente el convenio con Cuba de Misión Milagro, que desde el 2007 ha atendido gratuitamente a casi 45000 panameños con afecciones oftalmológicas.
Honduras, en donde también hay militares USA, hoy sin ninguna duda se puede afirmar que la participación norteamericana y las transnacionales petroleras; entre otros; tuvieron papel protagónico en el golpe de estado contra Manuel Zelaya, Esto lo ha ratificado el comportamiento de Porfirio Lobo que como presidente electo de las elecciones organizadas por Micheletti, no solo indulta a los golpistas sino a renglón seguido asegura que no tiene interés de volver al ALBA porque él es “amigo de los Estados Unidos” además de firmar convenios de cooperación militar y seguridad con Colombia.
Como se ve no existe un ápice de interés por mejorar las condiciones de vida de sus propios pueblos, la actitud apátrida de estos políticos, tiene sus símiles en cada uno de los países latinoamericanos que cual si fuera la maldición de la Malinche, están dispuestos al maridaje político con los neocolonialistas; la historia reciente en El Salvador así nos lo cuenta; pues la derecha salvadoreña no es la excepción y lo que pasa con la derecha en otros países los envalentona; naturalmente que no todo es responsabilidad de la derecha pues por ejemplo en Panamá, Torrijos no pudo mantener en alto la herencia nacionalista de su padre y en Chile mas recientemente la popularidad de Michelle Bachelet no contuvo el regreso del pinochetismo al gobierno; por tanto en nuestro país, es importante que cada paso que se de por el cambio y hacia la verdadera independencia esté en sintonía con las mayorías y sea siempre acompañado con el esfuerzo militante del FMLN y tal como lo dice nuestro dirigente Ramiro Vásquez “ Es el momento de acumular fuerzas para seguir avanzando.”



